Orígenes de Colonia Dignidad

Grupo de colonos de la ex Colonia Dignidad

El fin de la Segunda Guerra Mundial significó la configuración de un nuevo orden geopolítico mundial. Este periodo, conocido como guerra fría se caracterizó por la polarización del mundo en dos bloques ideológicamente antagónicos: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)-comunista y Estados Unidos-capitalista. Ambas potencias se enfrentaron de manera no bélica con el fin de imponer un modelo económico, político, social y cultural en el resto del mundo. En el caso de Alemania una de las expresiones de este conflicto fue la división territorial en dos: la República Democrática y la República Federal Alemana. La primera bajo influencia de la Unión Soviética y la segunda de Estados Unidos, Inglaterra y Francia.

En términos sociales, una de las principales consecuencias fue la migración de miles de alemanes, producto de la avanzada de la Unión Soviética, desde territorios del este de Europa, que antiguamente habían sido ocupados por la Alemania Nazi, hacia los territorios de Alemania recientemente dividida.


 

La creación de la Misión Social Privada en Alemania
Grupo de colonos

Grupo de colonos

Lor orígenes de Colonia Dignidad se remontan al año 1954 en la ciudad alemana de Siesburg, cercana a Bonn, capital de la República Federal Alemana. Allí bajo el nombre de Misión Social Privada se creó esta organización dependiente de Paul Schäfer, líder del contigente humano y su grupo de fieles seguidores. El financiamiento de esta organización se basó, principalmente, en el trabajo no remunerado de sus adeptos en una cadena de tiendas de alimentos propiedad de la fundación.

La gran cantidad de seguidores de la Misión Social Privada se explica por el contexto de precariedad en que quedaron muchos refugiados luego del fin de la Segunda Guerra Mundial. En este marco, la vida en comunidad prometida por la secta y sus líderes les ofrecía seguridad y protección.

A pesar de su fachada de institución benefactora, pocos años después de la fundación, Schäfer es acusado e investigado por abuso sexual contra niños. Este hecho motiva la huida de Alemania, tanto de Schäfer como de sus seguidores, quienes no dudan en acompañarlo debido a la manipulación espiritual que ejercía sobre el colectivo, lo que le permitía dominarlos y someterlos según fuera su parecer.

Llegada a Chile: La creación de la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad
Decreto de creación de Colonia Dignidad

Decreto de creación de Colonia Dignidad

A pocos años de la fundación de la Misión Social Privada se inician una serie de acusaciones de abuso sexual contra Paul Schäfer las que derivan en una orden de aprehensión en su contra dictada por la fiscalía de Bonn, motivo por el que decide huir de la República Federal Alemana (RFA). Luego de buscar un lugar donde asentarse, Paul Schäfer y sus seguidores llegan a Chile en 1961.

Con aproximadamente 230 integrantes se establece en el sur del país, gracias al apoyo del Estado chileno a través de Arturo Maschke, embajador chileno en Alemania Federal, quien los ayuda con la compra del fundo.

Finalmente, el 21 de septiembre de 1961 se crea jurídicamente la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad. Se inicia con ello la construcción de la Colonia y la explotación agrícola y forestal del predio, junto a la configuración de un violento y represivo sistema de vida.

Imágenes

La vida cotidiana en Colonia Dignidad: Conformación de un sistema de vida represivo y criminal

Desde su instalación en Chile durante la década de los sesenta, y con ayuda del Estado chileno y alemán, Paul Schäfer, en conjunto con los así llamados jerarcas, grupo de confianza, instala Colonia Dignidad en completo aislamiento, hermetismo y vigilancia interna. Con ello se inicia la configuración de un sistema de vida de represión y control interno que perdurará por cerca de cincuenta años. Este régimen, paralelo al resto de la sociedad, se basó, sistemáticamente, en el abuso sexual de niños y niñas, la tortura y la intervención de la vida privada y pública de los habitantes de la Colonia. Se destruyeron los vínculos familiares apartando a los niños de sus padres y reemplazando su figura por la de tías y tíos. Además, bajo este sistema Schäfer separó a las niñas de los niños evitando cualquier contacto entre ellos y se prohibió cualquier contacto sexual entre hombres y mujeres. Quienes se desviaban de este régimen eran brutalmente torturados: se les aplicaba electroshock, psicotrópicos, inyecciones y/o se les propinaban violentas golpizas públicas y privadas. De ello dan cuenta los testimonios de ex colonos que lograron huir del enclave.

Grupo de niños trabajando en Colonia Dignidad

Grupo de niños trabajando en Colonia Dignidad

Asimismo, bajo el lema “El trabajo es culto ofrecido a Dios” se encubrió el trabajo esclavo en la Colonia. Sin sueldo ni días de descanso, los colonos construyeron el hospital, las casas, la escuela, las bodegas de almacenamiento, los campos de sembrado, el cerco, entre otras instalaciones.

Con el objetivo de mantener el hermetismo del predio y el control de los colonos, también construyeron un férreo sistema interno de espionaje y vigilancia, con modernos aparatos tecnológicos, como cámaras, micrófonos y sensores de movimiento, traídos desde el exterior o creados en la propia Colonia. Estos aparatos se instalaban en el cercado que rodeaba el predio, en los árboles, en el suelo, en los cables de la electricidad, entre otros espacios. La idea era vigilar, pero también impedir el ingreso de toda persona “ajena” al enclave, así como la fuga de los colonos.

Las primeras fugas y denuncias de colonos

El hermetismo logrado en Colonia Dignidad se fue rompiendo poco a poco. Las fugas de colonos quebraron la cotidianidad de la secta y dieron a conocer el violento régimen impuesto por Schäfer y los jerarcas. Sin embargo, pocos lograron escapar, ya que no solo debían evadir el sistema de vigilancia y traspasar el cercado que cerraba a la Colonia, sino que también tenían que recorrer un extenso camino hacia la embajada de Alemania en Santiago. Se suma a ello que los colonos no tenían documentos de identidad, ni hablaban español, lo que dificultaba aún más la huida. Asimismo, debido al círculo de protección y defensa que se fue formando en torno al enclave, aquellos que recurrieron a ayuda fueron capturados y luego llevados a la Colonia, donde eran sometidos a tratamientos médicos de tortura bajo la excusa de que padecían una enfermedad mental.

No obstante, y a pesar del violento sistema de dominación y control interno, y de las poderosas redes externas elaboradas por la Colonia en las distintas etapas de su devenir histórico, hubo al menos cuatro fugas exitosas y que alcanzaron gran notoriedad pública: Wolfgang Müller en 1966, Hugo Baar en 1984, Georg y Lotti Packmor en 1985 y Tobías Müller junto a Salo Luna en 1997. Cada uno de ellos, entregó nuevos antecedentes y denunció de forma sistemática el régimen criminal en Colonia Dignidad. Sin embargo, las redes de protección en torno al enclave alemán fueron tan efectivas que por muchos años estas denuncias no mermaron su funcionamiento.