Testimonios

Creemos que es importante conocer la historia represiva y criminal de Colonia Dignidad a través de las voces de sus protagonistas. Por ello, en esta sección encontraras testimonios de distintos actores vinculados con Colonia Dignidad: ex prisioneros y prisioneras políticas, familiares de detenidas y detenidos desaparecidos y ex colonos.

Los diversos testimonios de ex prisionero/as o político/as que fueron secuestrados y llevados a Colonia Dignidad, han sido centrales para esclarecer los crímenes perpetrados al interior de dicho enclave durante la dictadura. En sus relatos indican que luego de ser secuestrados fueron trasladados a Colonia Dignidad, lugar en el que sufrieron sesiones de tortura e interrogatorio en manos de agentes de la DINA y de Colonos. Conoce sus testimonios en esta sección.

Información de Informe Valech

“Numerosos declarantes ante esta Comisión dijeron haber estado en Colonia Dignidad entre los años 1974 y 1975. Indicaron haber sido trasladados hasta ese lugar engrillados, vendados y esposados. Algunos testigos dijeron que fueron llevados inmediatamente después de ser detenidos. Otros señalaron que provenían de variados centros de reclusión de la región, de la Octava Región o de Santiago”.

 

“La Colonia, de acuerdo a lo señalado por quienes estuvieron allí, contaba con salas de tortura dotadas con instalaciones técnicas que permitían analizar, revisar y comparar las declaraciones de los detenidos. Algunos de los testimonios relataron que existía un centro de torturas en un lugar subterráneo especialmente equipado para ello y con pequeñas celdas a prueba de ruidos, herméticamente cerradas. En estas celdas se efectuaban los interrogatorios a través de un equipo electrónico con parlantes y micrófonos, mientras los detenidos permanecían desnudos y atados a rejillas metálicas y se les aplicaba corriente eléctrica”.

 

“Los testimonios de las mujeres y de los hombres que se presentaron ante la Comisión denunciaron que mientras eran torturados encendían unos grandes ventiladores durante horas, que producían un ruido ensordecedor y aire muy helado y fuerte. Afirman que también participaban en las torturas personas con acento extranjero”.

 

“Todos los testigos coinciden en señalar que durante su detención sufrieron: golpes, aplicación de electricidad, amenazas, simulacros de fusilamiento, vejaciones y violación sexual, utilización de perros entrenados para atacar a hombres y mujeres en los órganos sexuales, privación de sueño, submarino en agua con inmundicias, submarino seco, colgamientos, largos períodos de aislamiento, y además eran obligados a escuchar torturas a otros detenidos”. (Valech 413-414).

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La denuncia y el esclarecimiento de los crímenes perpetrados por la dictadura ha sido un objetivo central para las agrupaciones de familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. Sin embargo, a pesar del trabajo constante y de los significativos esfuerzos en pos de la reconstrucción de la verdad y la justicia, 42 años después muchos de ellos siguen exigiendo conocer el paradero de sus familiares asesinados y hechos desaparecer por el terrorismo de Estado en Chile. Te invitamos a conocer sus testimonios en esta sección.

 

Extracto de declaración judicial de la hermana de un detenido desaparecido

“[…] manifiesta que presenció la detención de su hermano Álvaro Vallejos Villagrán, el día 20 de mayo de l974; que previo a la detención de éste, en la tarde de ese 20 de mayo, su hermano la llama por teléfono, ella le dice que viniera a verla, respondiéndole éste que no podía; que ese mismo día, alrededor de las 20.30 horas, llegó hasta la morada su hermano en compañía de su esposa María Lucía Villavicencio Cristi, quienes se movilizaban en una citroneta, vehículo que, luego supo por su padre, había sido retirado por personal de la DINA; que luego de la llegada de su hermano Álvaro sonó nuevamente el timbre y al abrir un sujeto le pregunta por ‘El Loro Matías’, que los sujetos posteriormente ingresaron a la vivienda, toman a su hermano y lo botan al piso, al mismo tiempo que lo encañonan con una metralleta corta, luego que éste intentara saltar hacia el patio de la casa colindante; agrega que los sujetos se llevan a su hermano, ella pregunta a su padre qué van hacer con él, respondiéndole éste que los sujetos dijeron que debía prestar declaración y que luego lo dejarían en libertad”.

“En lo pertinente, agrega que dos meses después, en julio de l974, sonó el timbre de la puerta de su casa y al abrir se encuentra con un ‘bultito negro’, el que la asusta, pues en ese momento no distinguió quién era, entonces prende la luz y la persona le dice: “no reconoces a tu hermano”, y ella ve a un hombre de barba larga, pelo largo, despeinado, sucio y hediondo, sin sus lentes; que la familia, cuando se da cuenta de que era su hermano, todos corren hacia él; que le empezaron a preparar un baño, lo que no se lleva a cabo, pues nuevamente desconocidos llaman a la puerta de la casa y se identifican como agentes de la DINA, diciendo estos que vienen en la busca de su hermano; que los agentes, al llevarse nuevamente privado de libertad a su hermano, lo suben en la cabina de la camioneta en que andaban; que recuerda que dos sujetos se suben atrás del vehículo y éste parte; afirma, además, que este episodio sucedió alrededor de las nueve de la noche y esa fue la última vez que vio con vida a su hermano”.

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Desde su creación en 1961, en Colonia Dignidad se configuró un sistema de vida de represión y control interno que perdurara por cerca de cincuenta años. Este régimen, paralelo al resto de la sociedad, se basó en el abuso sexual de niños, la tortura, el trabajo esclavo y la intervención de la vida privada y pública de los habitantes de la Colonia. A pesar del férreo control impuesto sobre los colonos, algunos de ellos lograron fugarse y denunciar el régimen criminal al que fueron sometidos. Sin embargo, las redes de protección en torno al enclave alemán fueron tan efectivas que por muchos años estas denuncias no mermaron su funcionamiento. A continuación presentamos sus testimonios.

 

Testimonio de ex colono

«Con el tiempo uno se da cuenta de que uno de los que uno denominaba tíos, tenía un contacto más cercano y siempre a escondidas, pero sí más cercano a uno, y que cuando venía a ver a los niños que estaban en el jardín, y las niñas por otro lado, tenía una cierta preferencia, pero disimulada, y de ahí con el tiempo uno se da cuenta de que el tío Heinrich y la tía Renate en definitiva eran mi padre y mi madres, respectivamente”.

“Yo empecé a trabajar a los 7 años de edad. Trabajo duro en el campo, que era un trabajo que se prolongaba de lunes a lunes, desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche, con comidas retardadas, con poco sueño, trabajo forzado… Quien no acataba las órdenes era objeto de golpes, castigos como encierros, etc.”.