“[…] fue detenida por sujetos armados con metralletas, los que luego de poner cintas adhesivas sobre sus ojos, un capuchón sobre la cabeza y atarle las manos, la condujeron a las ruinas de un viejo molino ubicado al costado del Liceo de Hombres No. 2, en calle Cuatro Norte, de esa ciudad (Talca), junto a alrededor de otros 25 detenidos, los que fueron transportados en bus por la Ruta Panamericana hasta Colonia Dignidad; que en este lugar las mujeres detenidas fueron separadas de los hombres, y a ella le retiraron sus captores el scotch que tenía sobre los ojos y el capuchón, y fue reemplazado por vendas tipo bozal atadas a la nuca y al mentón, y anteojeras de cuero forradas en espuma plástico; precisa que ella y sus compañeras fueron privadas de libertad en un recinto cuyo baño consistía en un tarro colocado dentro de un armazón de madera en la misma pieza o celda; agrega que dentro de esa celda las hicieron tender en unos catres atadas de pies y manos a los travesaños de estos”.

“Sostiene que las detenidas fueron interrogadas por los guardias acerca de sus identidades; además, se les dijo que estaban arrestadas como prisioneras de guerra y que se les aplicaría la ‘ley de fuga’ ante cualquier desobediencia”.