Talca | Durante enero se realizó en el Centro de Extensión de la Universidad Católica del Maule, el Conversatorio: El movimiento de derechos humanos frente al nuevo escenario político en Chile. La actividad fue moderada por la periodista y concejala por la comuna de Ñuñoa, Alejandra Valle, y contó con aforo completo.
Asistieron al conversatorio autoridades como Guillermo Miño Reyes, Seremi de Justicia y Derechos Humanos; Víctor Ipinza, director regional del Instituto Nacional de Derechos Humanos; Margarita Romero, presidenta de la Asociación por la Memoria y los DD.HH. Colonia Dignidad; Aurora Lara, Coordinadora de la Mesa de Cultura, Memoria y DD.HH. diputada Mercedes Bulnes; Jorge Morales, presidente del Consejo Ciudadano; Gustavo Torres, de la Agrupación de Derechos Humanos de Parral, y Horst Schaffrik, en representación de la Asociación de Colonos Víctimas de Colonia Dignidad. Además, desde Talcahuano, asistió una delegación de compañeros del PRAIS de dicho territorio.
A cargo de las palabras iniciales, Valle centró su intervención en el análisis de los desafíos que enfrentan los movimientos de derechos humanos ante el ascenso de la ultraderecha en Chile y el mundo. Expresó su preocupación por el gobierno que asumirá el 11 de marzo, señalando que las extremas derechas buscan retroceder en garantías que parecían incuestionables y ejemplificó con los casos de El Salvador con Nayib Bukele, Donald Trump en Estados Unidos y Javier Milei en Argentina. Advirtió sobre el peligro de las tecnologías y las fake news, señalando que los jóvenes suelen creer cualquier contenido que ven en plataformas como TikTok sin saber quién está detrás de la información, y enfatizó la necesidad de educar a la población para aprender a «leer los medios».
Luego, el diputado Roberto Celedón analizó la situación internacional, citando un documento de 2025 sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. En él se menciona el «Corolario Trump» referenciando a la Doctrina Monroe, que busca restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y asegurar el acceso a geografías clave como América Latina. Celedón advirtió que el orden internacional basado en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 está bajo amenaza sistemática por el abandono de organizaciones internacionales por parte de los Estados Unidos. En Chile, el escenario se percibe adverso ante la asunción de un gobierno encabezado por quien ha abogado por indultos a criminales de lesa humanidad y que cuestiona la existencia del Instituto Nacional de Derechos Humanos.
Verónica Torras, coordinadora de la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños, describió el escenario en Argentina bajo el gobierno de Javier Milei como una «cultura de la crueldad», caracterizada por denostar al oponente y por una forma de comunicación propia de las redes sociales que atrae a los jóvenes. Torras contó que el movimiento de derechos humanos recibió con estupor el triunfo de Milei, ya que se creía que las sólidas políticas de memoria en Argentina servirían como un «contrafuego». A diferencia de la «derecha blanda» de Macri, este gobierno ha desmantelado profundamente las políticas públicas, despidiendo a la mitad del personal del área de derechos humanos y desfinanciado los sitios de memoria.
Torras señaló que un punto crítico es el cierre del acceso a los archivos estatales (especialmente de las Fuerzas Armadas) que eran fundamentales para los juicios por delitos de lesa humanidad. Torras señaló que no solo se aplica una «motosierra» económica, sino también una «motosierra ideológica» que busca construir una narrativa antagónica a la memoria establecida durante los últimos 40 años.
Alejandro Saavedra, profesor de Historia y Geografía y Doctor en Historia, abordó el distanciamiento de los jóvenes con la historia, fenómeno que describe como un «presentismo comercial», donde se valora lo moderno y se desprecia el pasado como algo oscuro o innecesario. Señaló que el desmantelamiento de los currículos de historia y filosofía en la educación formal deja a los estudiantes a merced de las fake news y los relatos construidos en redes sociales
Saavedra sostuvo que la única herramienta eficaz es enfrentar a los alumnos a la experiencia empírica en los sitios de memoria, como las bodegas de papas o de heno en Colonia Dignidad, donde la evidencia de la tortura rompe con los discursos negacionistas.
Al momento de abrir las palabras, las y los asistentes destacaron la importancia de resaltar la memoria empírica como herramienta contra el negacionismo. También relevaron la necesidad de documentar testimonios para que los jóvenes conozcan los hechos como verdaderamente fueron, reconstruidos con testimonios, investigaciones y pruebas. Se identificó la urgencia ante el «presentismo comercial» y el aislamiento de los jóvenes y el uso que le dan a la tecnología actual y las redes sociales digitales, factores que impiden una conciencia social real y facilitan la desinformación mediante fake news. Ante maniobras políticas que bloquean proyectos de memoria, se planteó que los sitios representan «islas de cultura divergente» para proteger historias invisibilizadas. Finalmente, se expuso el «poder oculto» tras pactos de impunidad y el hallazgo de tres contenedores de armas en Colonia Dignidad vinculados a la dictadura, así como la multiplicidad de víctimas de los crímenes cometidos en el enclave alemán.
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