El 28 de marzo se ha dado a conocer que el Premio Nacional de Medicina 2018 ha recaído en el Doctor Otto Dörr. El otorgamiento de este reconocimiento se ha hecho en virtud de “su exitosa trayectoria en el área clínica o de salud pública y que, además, han tenido un rol destacado en docencia, administración académica o investigación”, según indica el reglamento del citado premio.

Ante esta distinción, como organización de derechos humanos de la sociedad civil que trabaja en la búsqueda de verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura cívico-militar chilena en complicidad con Colonia Dignidad, nos sorprende, escandaliza y lesiona gravemente que se premie a profesionales sin considerar su vinculación con el enclave criminal de Colonia Dignidad, cuyo carácter delictual ha quedado demostrado por diversos procesos judiciales por violaciones a los derechos humanos, asociación ilícita, abuso sexual a niños, entre otras.

El Doctor Otto Dörr formó parte del círculo de apoyo a la Colonia cuando se inició la investigación judicial por los delitos de pedofilia cometidos por Paul Schäffer contra niños chilenos, para lo cual contó con la ayuda y complicidad de jerarcas y miembros del enclave, como el doctor Harmut Hopp. De ello da cuenta una carta dirigida al Presidente de la República Eduardo Frei Ruiz-Tagle, suscrita por el Dr. Dörr junto a otras personas, en la que se abogaba a favor de la Colonia pues se consideraba que esta siendo asediada injustamente en virtud de los distintos procesos judiciales que le aquejaban. En misivas enviadas a el diario El Mercurio dice que la Colonia ha sufrido una “sistemática e injustificable persecución” a lo largo de 30 años (véase El Mercurio de 17/12/1996) y en otra se refiere al avance de la justicia como “persecución política y xenofobia” (véase El Mercurio de 30/07/1997). En aquellas cartas como en entrevistas sostenidas con otros medios el Dr. Dörr, hace uso de su saber profesional para minimizar las agresiones sexuales practicadas por Paul Schäffer implicando por una parte, que éste ha sido más perseguido en comparación con las violaciones que en Chile quedan en la impunidad, y por otra, que los delitos de Schäffer sólo se tratarían de una conducta homosexual pues en una “comunidad de trescientas personas, en la cual ciento cincuenta son varones, que haya un homosexual, es muy bajo.” (Véase Revista Ercilla de 10/03/1997)

En otros medios de la época, el Dr. Dörr desestima la magnitud y alcance de los distintos crímenes por los cuales Colonia Dignidad ha sido investigada, a lo que llamó “caza de brujas” (véase Revista Gaceta Universitaria, 2006,[2]1, 36-43). Aunque en esos momentos varios procesos judiciales se encontraban aún abiertos, el Dr. Dörr dice que no se arrepiente de “haber sido una especie de voz en el desierto para defender a los muchos otros colonos que nada tuvieron que ver con estos crímenes”, y a quienes las autoridades atacaban de manera “indirecta e hipócrita”, por el hecho de perseguir actividades delictuales más allá de la pedofilia.

Frente a esto cabe preguntarse ¿puede y/o debe un profesional y académico connotado mantenerse en tal ignorancia en relación con los crímenes cometidos en Colonia Dignidad mientras se le solicitaba públicamente apoyar al enclave en virtud de su prestigio profesional?. ¿Puede ignorar la información que para la época y desde hacía décadas era de público conocimiento?. Como organismo de derechos humanos creemos que no es posible, en tanto la conducta del Dr. Dörr lesiona la moral pública y los mínimos estándares éticos. Consideramos de suma gravedad el enaltecerlo por medio de un premio nacional, pues se contribuye con el daño causado al desconocer los crímenes cometidos en y por la Colonia Dignidad, al respaldar sus maniobras de limpieza de imagen e intentar influir en la opinión pública y en las autoridades por medio de opiniones que han sido escuchadas gracias a la trayectoria profesional del Dr. Dörr. Al haber hecho uso de su imagen pública para apoyar a Colonia Dignidad, el Dr. Dörr colabora con el negacionismo y relativización de los crímenes de lesa humanidad, y obstaculiza la consecución del anhelado Nunca Más.

Las asociaciones que han otorgado el premio, y en consecuencia el jurado, piensan que es posible separar las conductas morales del uso al que se destina el conocimiento profesional o académico, y que no es posible exigir estándares éticos junto con los logros médicos por los cuales el Dr. Otto Dörr ha sido reconocido.  Como organización de derechos humanos que lucha por verdad , justicia y memoria por los crímenes cometidos en Colonia Dignidad, nos resistimos y oponemos a ese principio, por lo cual rechazamos el otorgamiento del Premio Nacional de Medicina 2018 al Dr. Otto Dörr y solicitamos a la sociedades involucradas en su otorgamiento y al jurado, reconsiderar la decisión que les ha hecho otorgarle el Premio al Dr. Dörr.